El enojo era evidente en Alessandro Delacroix. Estaba tan molesto que envió gente al hospital de fertilidad Sloan para tener vigilada a Lucía Parker. Y cuando se dice vigilar, era tenerla en un consultorio, sentada mientras todos miran atentamente el teléfono de ella.
Él, tenía la esperanza de que ella se comunicara con su mejor amiga y por ello, la tenía vigilada para saber que pensaba la madre de su hijo realmente, mientras manejaba camino a la casa de sus padres.
Seguramente, su padre ya es