Kim sabía que debía huir y rápido, por eso, tomó un taxi rumbo a la casa de los Delacroix, implorando que le dejaron entrar y le ayudarán a pagar el taxi, antes que su loco hijo realmente la dejara prisionera en su casa.
Roxana, le había ayudado a salir del edificio, pero ya fuera del mismo, cada una siguió su camino para evitar retrasarse ante un posible ataque de Alessandro.
Mientras Kim se dirigía a la gran casa de los Delacroix, Gabriela bebía té mientras veía las grabaciones del bufet dond