Kim, respira profundo, intentando calmar todas las sensaciones que la noticia había causado en su cuerpo, mientras su esposo, estaba tan tranquilo, como si nada hubiese pasado. Sonriendo como si no hubiese lanzado una bomba.
— ¿Puedo ...? — intenta argumentar Kim.
— Solo puedes aceptar la corona y esperar que Asher crezca para cederla. Porque si se la das a alguien equivocado o me la entregas a mí, podríamos generar un caos mundial. Daría la idea que nadie quiere la corona y que, por ende, cual