El corazón de Alessandro se conmovió y le resultó imposible, no comparar este momento, con lo que vivió con Yocelyn. Su mente asintió y cubriendo sus manos, lloró como un niño pequeño, Kim, preocupada, lo abrazó. Pero, él negó haciendo que se aparte.
— Aless… ¿dije algo malo? — pregunta Kim preocupada.
— Había deseado que estuvieras hace tanto tiempo en mi vida. Pero, hoy, confirmo que debí estar contigo, en el momento exacto que mi padre me exigió casarme. Debí hacerlo contigo, Kim
Kim sonríe a