El rubor me recorrió por completo. Sabía que no promesa, su sonrisa me da a entender que no bromea y aunque dude, no me atrevería a levantar las sábanas para estar segura. No quiero llevarme… sorpresas. Respiro profundo e intento no sucumbir al placer que mi mente me hace recordar cada encuentro sexual que hemos tenido.
— Dormiré con Asher también.
— Amo a mi hijo, nena. Lo sabes. Pero, estoy herido — dice Alessandro con una mirada de perro regañado — ¿Qué pasa si me lastima? Puedo ser fuerte, p