La prueba de plástico yacía sobre las frías losetas blancas del baño, pero el veredicto parecía flotar en el aire, gigantesco, asfixiante, aplastándome contra el suelo.
No podía apartar la mirada de aquellas letras digitales.
**EMBARAZADA**
El mundo se redujo a ese pequeño rectángulo.
El tic-tac del reloj de pared se apagó, el murmullo de la ciudad tras los ventanales de mi apartamento desapareció.
Solo existíamos esa pantalla y yo, atrapadas en un bucle de incredulidad y terror.
Sentía que