- Ana, ¿estás segura? De verdad no quiero que te ensucies tu vestido, no después que te ayudé a elegirlo
- Eso no importa, por supuesto que te ayudaré, ya basta de tratar de convencerme para que no lo haga
En cuanto pronuncio la última palabra, salgo caminando hacia la barra, si continúo ahí parada, va a seguir insistiendo y la verdad, tengo muchos deseos de estar aquí con él.
- Sin dudas escogí el vestido perfecto –dice cuando suelto el bolso que llevaba mientras me mira un poco embobado
-