La sonrisa en el rostro de Rachel se borra, retira su mano con molestia. Nunca pensó que se vería con esta mujer y no le es para nada agradable el hecho de que se haya acercado para saludarla.
—No quiero hacerte sentir incómoda, no es mi intención, pero…— atajó la mano de Rachel antes de que se fuera. —Solo quiero agradecer lo que has hecho por mí.
—No hice nada por ti y no me trates con tanta familiaridad.
—Pero cómo no hacerlo, cuando tú me has salvado.
—Suéltame— forcejeo para librarse de su