Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa noche del sábado por fin había llegado. La pecosa se veía algo insegura en el espejo de su peinadora. Se había colocado el vestido dorado que le prestó su amigo la tarde anterior, su nana la había ayudado a atarse el cabello en una cebolla perfecta, pero dejando dos mechones sueltos a los lados de su frente.
No sabía si se veía bien así, o si le faltaba algún otro detalle. En ese momento la vida le estaba comenzando a pasar factura por no tene







