En cuanto Mariana levantó la vista, el coche de Serafín apareció en su campo de visión, mientras él, sentado en el asiento del conductor, los observaba intensamente. Pero al instante siguiente, salió del vehículo y se dirigió hacia ellos.
Al ver eso, ella se apartó rápidamente de Walter, poniendo distancia entre ellos. Sin embargo, esa retirada sutil hizo que el corazón de Walter se apretara, como si algo lo hubiera pinchado.
Serafín llegó a su lado y, en tono de broma, preguntó: —Mari, ¿llegué