Al ver a Mariana ingresar al vestíbulo con el loto nevado en mano, los robots se acercaron ansiosamente, lo escanearon y exclamaron emocionados: —¡Vaya, este es el famoso loto nevado que todos buscan!
Ella aplaudió con orgullo, luciendo como una heroína que regresa victoriosa.
Un robot preguntó: —Dios M, ¿de dónde sacó esta joya?
Yahir, con una sonrisa forzada, respondió de inmediato: —En un montón de basuras que estaban a punto de destruir.
El robot de repente se quedó en silencio.
Yahir lo mir