Mariana contemplaba a Walter y no podía evitar preguntarse si ese amor seguía siendo tan intenso como al principio.
Quizás aún quedaba algo, pero parecía más un apego a sus esfuerzos pasados y una desgana.
Su mirada recorrió el rostro apuesto del hombre, y sus pensamientos regresaron de repente a los días cuando recién se habían casado.
Yolanda le había preguntado: —¿De verdad lo amas tanto? ¿Prefieres ser tratada con frialdad después de casarte y aun así no te arrepientes?
Su respuesta en aquel