—Como miembro de la industria de servicios, debes mantener una actitud humilde. ¿Cómo te atreves a insultar a tu clienta? —exclamó Mariana mientras se echaba el cabello hacia atrás, sin olvidar vomitar todo el alcohol que tenía en el estómago.
Walter la miraba, sin saber si reír o llorar. Ella ya se sentía tan mal y aun así se preocupaba por enseñarle cómo debía comportarse en el servicio.
Pero enseguida, Mariana se puso fatal y ya no tenía ganas de seguir regañándolo.
El cabello le caía constan