—¿Así que piensas que soy un "perrito faldero" frente a ti?
—¿No es eso lo que soy?
—Eso es solo el comienzo. Hay una gran diferencia —suspiró Yolanda—. ¿Desde cuándo perseguir sinceramente a alguien se ha convertido en un "perrito faldero"?
Jacob se quedó sorprendido por su pregunta.
Yolanda miró por la ventana, su mirada se llenó de emociones, y sus largas pestañas temblaron levemente.
—¿Es tan difícil realmente gustarle a alguien de manera sincera? ¿No debería el amor ser una comprensión mutu