—Siéntate, no tienes que ser tan cortés —dijo Brayan.
Él no podía menos que ser cortés. Debía ser agradable. Después de todo, era su primera vez pasando el Día de los Reyes con la familia Chávez, y había sido él quien insistió en venir.
—Tío, ¿hay algo en lo que pueda ayudar? —preguntó Walter.
Brayan negó con la cabeza. —Siéntate, no causar problemas es la mayor ayuda que puedes dar.
—Papá, ¿cómo dices eso? Somos adultos, no somos niños. ¿Cómo podemos causar problemas? —Yesenia emitió un sonido