—¿Sabes quién es ella? —Walter dio un paso adelante, pisando su herida. La sangre brotó.
Leo apretó los dientes, desorientado por un instante.
Desde afuera se oyeron ruidos de pelea, y pronto, los hombres de Walter rodearon todo el reservado. Varios hombres detrás de Mariana cayeron al suelo, uno por uno, abatidos por los disparos de Walter.
Mariana se apresuró a mirar a Yael. ¡Él no se veía nada bien!
—Leo. ¡Ella es mi mujer! —Walter miró a Leo con furia, al ver que los zapatos de Mariana estab