—¿Por qué me miras así, señor Díaz? —Yolanda inclinó la cabeza, mirándolo con confusión.
Jacob, con la mirada profunda, desvió la vista ante la pregunta de Yolanda. —¿Cómo te miro?
—¿Te sorprende que tu embajadora no sea como esperabas? —Yolanda le preguntó.
Jacob sonrió con desenfado. —Soy yo quien la firmó; nunca la menospreciaría. Puedes estar tranquila.
—¿De verdad? —Yolanda bajó la mirada, esbozando una sonrisa.
Mariana sentía que la conversación entre los dos era como un duelo de palabras.