Perspectiva de Scarlett
Al terminar la presentación, la vergüenza y la incredulidad me golpean. ¿Hablé durante dos horas seguidas?
En el elevador, me tapo la cara, recordando cada detalle.
Adrián me sonrió con complicidad, asintió con la cabeza a cada frase e incluso me hizo preguntas. Perdí por completo la noción del tiempo.
¡Ocupé toda la mañana de un magnate cuyo imperio es más grande que mi película!
No sabía cómo mirarlo, pero al alzar la vista, Adrián estaba ahí, sonriendo como un zor