~Scarlett~
—Entonces...
O sea, era un gesto bonito, pero esas cosas solo las hacía un esposo cuando vivía junto con su esposa. Y nosotros no vivíamos juntos.
Al ver su mano extendida, no sabía cómo rechazarlo sin sonar grosera. Ya no quería pelear con él. Odiar a alguien era agotador. Pero tampoco sabía cómo ser amable sin darle falsas esperanzas.
No podíamos regresar.
—Vine con regalos —se sacó dos carpetas de detrás de la espalda como si fueran flores — Toma mi mano y te las daré. Estoy seguro