—La Scarlett que conocí en aquellos bosques fue lo suficientemente poderosa como para adueñarse de mi corazón, para obligarme a pasar por alto tantas acciones sospechosas tuyas cuando creía que eras ella. Por eso pudiste engañarme todos estos años —el hombre sacudió la cabeza, sentándose en la silla—. Nunca tuviste su bondad, y tampoco tuviste su fuerte voluntad. Si fuera Scar quien estuviera tratando conmigo ahora, no estaría saltando entre usarme y sospechar de mí.
—¡¿Oh, en serio?! —Exclamó A