Uff. Scarlett suelta una risa seca junto al chico soleado. Eso suena como una buena idea, excepto que ella estaba en prisión cuando ocurrió, y no era precisamente un lugar donde tuviera libertad para comunicarse.
—Bueno, no me dijiste que querrías saberlo —intenta Scarlett quitarle importancia, pero Scott no se lo permite.
—Por supuesto que querría saberlo —dice él, y de repente la burla ligera en sus ojos es reemplazada por seriedad—. Para poder cortejarte como es debido.
Scarlett abre la boca,