Capítulo 43: Ánimas.
Narra Faela:
El viento de esa noche soplaba con una fiereza tal, que parecía que varios de los árboles que se hallaban fuera de la casona saldrían volando. Las copas de los árboles se mecían con violencia y sus ramas crujían como si estuviesen a punto de romperse. Aquel bosque era tenebroso aún en las noches más tranquilas, pero esta en particular, me aterraba como nunca antes lo había hecho, era como si aquel territorio hubiese cobrado vida, y estuviese enfurecido por alguna razón desconocida.