Capítulo 34: La promesa eterna.
Narra Ithiliel:
La calma de la noche mezclándose con aquella melodía naciente del violín y las manos de Arien Solarion, me hicieron sentir como si repentinamente todo lo demás en el mundo hubiese desaparecido. Acostumbrada a siempre tener los brazos hacia arriba esperando recibir un golpe inesperado de la vida, aquella calma la sentí extraña, pero no ajena a mí. Todo cuanto había pasado, las cosas que había hecho por sobrevivir, parecían tan lejanas ahora mismo que mis ojos se sentían pesados d