Cap 98. No voy a sacrificar mis sueños
Los días transcurren con aparente normalidad en la universidad, pero para Amaris todo tiene un nuevo matiz, un nuevo color, un sutil sentimiento que la envuelve sin que pueda ni quiera resistirse del todo. Desde aquel día en el bosque, cuando Edward le tendió la mano con humildad y ojos sinceros, algo en ella ha comenzado a cambiar. No puede negarlo. Es obvio que no lo odia y no puede seguir fingiendo que lo hace.
Edward, por su parte, parece decidido a enmendar su error con la devoción de un a