Cap 38. La culpable
Julie camina apresurada por los pasillos del palacio, su respiración aún pesada por el sueño interrumpido. Se había dormido tarde, atormentada por la angustia de los últimos acontecimientos, y cuando al fin cayó rendida, la mañana llegó demasiado pronto.
—¡Maldición! —murmura, apretando el paso.
Mientras avanza, una figura se cruza en su camino: Camila, otra doncella del palacio. Su porte es impecable, con una sonrisa amable y una mirada serena, pero algo en su expresión la hace parecer demasia