Mundo ficciónIniciar sesiónElena acomodó sus lentes de contacto y retocó su maquillaje, entonces escuchó un ligero golpe en la puerta, abrió y allí estaba Pablo recostado en el umbral con un perfecto traje, con la mano derecha en la barbilla donde brillaba una sortija de titanio y el Rolex de su muñeca.
— Pablo, si viniste —expresó Elena entusiasmada.
— Te dije que vendría, pero despu&







