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entamente abrió los ojos, los párpados le pesaban, la cabeza le dolía como si hubiera recibido un fuerte golpe, la garganta le ardía y se encontraba reseca. Le costó un tiempo ubicarse ya que sufría un poco de mareo, cuando consiguió mirar a su alrededor fue consciente de todo lo que había ocurrido, una lluvia de recuerdos perturbaron su mente, y fue ahí que entendió que el príncipe finalmente había mostrado su verdadero rostro, la había traicionado, ahora sí estaba segura de que las profecí