C
omo cada mañana Marissa se levantó al salir el sol, se puso uno de sus vestidos más bellos y se dirigió a la ciudad para visitar a su pueblo. Una costumbre que ella formó para así tener más cercanía con su pueblo, y poder ayudarlo en lo que realmente necesitaban. Como siempre Elijah la acompañaba, él y Tain eran como su sombra, pero aquella mañana faltaba la presencia del dragón, a pesar de eso ella sabía y sentía como contaba con su apoyo en cada travesía.
Sonrío al ver a todos los habitante