Capítulo 32.

Escuchando el ruido seco que hizo el vaso de cristal con agua en la mesa de café de la sala de Nikolai, Alexis susurró: “Gracias”.

“Bebe un poco, te notas exhausto” Recomendó Nikolai, sentándose al lado de Alexis en el sofá.

Cerrando los ojos y sin beber el agua, todavía confuso con todo lo que estaba sucediéndole, Alexis preguntó en un susurro: “¿Qué demonios pasa con Luka?&rdquo

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