Capítulo 174.
Winifred había sido la primera en saberlo. Su reacción fue menos escandalosa, más afilada y silenciosa, pero igual de demoledora. Sonrió con ese gesto contenido que usaba cuando algo le parecía perfecto y peligroso a la vez. Luego vino Noelle. Incluso con la espalda recta y la expresión estoica que nunca abandonaba, hubo una curva tenue en sus labios, una sonrisa involuntaria que decía más de lo que habría querido admitir.
Y esa misma tarde llegó el turno de la rubia que se movía en la pista de