Angélica
—Gio quiere verte— oigo la voz suplicante de Paolo atreves de la puerta de mi habitación pero lo ignoro. Esta es la cuarta vez en el día que ha venido a molestarme tocando la puerta de mi habitación para decirme que Gio me necesita. Pero no le he abierto la puerta en ninguna ocasión solo me coloco mis audífonos y escucho música.
Vale. No voy a negar que me haya sentido la tentación de abrir la puerta e ir a la oficina de Gio a ver qué demonios quiere. Pero claro, esto no porque me int