Gio
—Angélica ya llego—me avisa Fabio entrando en mi oficina, solo asisto con la cabeza mientras tomo otro sorbo de mi trago.
—Bien te puedes retirar—es todo lo que digo.
Sigo tomando de mi vodka para intentar calmarme, es un buen alcohol con un buen estado de añejamiento y directamente de Rusia. La bodega no me ayudo a calmarme, pude matar a un par de tipos con una tortura lenta, fue bueno por un tiempo pero la realidad de la situación es que lo único que me ayudara a calmarme es terminar una