Angélica.
Después de unos minutos de viaje y que nos hubiéramos alejado de la casa mire a Gio dispuesta hacerle una pregunta que había rondado por mi menté desde que entramos en la limosina y despedimos a nuestros invitados.
— ¿A dónde vamos?— pregunte por fin.
—Sera una sorpresa. Tenemos que disfrutar de nuestra luna de miel— lo mire con sorpresa, recordando las palabras que me dijo cuándo me hablo de nuestra boda. Planeo que este matrimonio sea verdadero.
—No esperas que tengamos una luna d