Andres se subió a meditar en un árbol cerca de la cabaña... quería respirar aire fresco, intentaba recordar algo más sobre lo que había pasado esa noche y había causado tantos cambios en su vida.
su diosa humana era el más vivo recuerdo de esa noche, Isabel Saavedra.
-haré lo que esté en mis manos..para que puedas libre caminar...
una sirena encantada como tu, debe ser libre como el mar.
no dejaré que corten tus divinas alas, y así puedas volar.
lejos, muy lejos, donde tu divinidad no la