Me quedé inmóvil durante unos segundos.
Julien seguía allí.
Apoyado contra la pared, con los brazos cruzados, me miraba fijamente. Conocía esa expresión. No se iría hasta obtener las respuestas que quería.
Olivia siguió discretamente mi mirada.
—¿Todo está bien, señorita Rose?
Le dediqué una sonrisa que intentaba ser tranquilizadora.
—Sí... gracias.
Dudó un instante antes de decir con amabilidad:
—Si necesita algo, mi oficina está al final del pasillo.
—Muchas gracias.
Asintió con la cabeza ant