Punto de vista de Dalma
Caminé por los pasillos de la casa del cártel mafioso, sabiendo que mi madrastra, Victoria, estaría sentada en su mesa de finanzas, sin hacer nada. El corazón me latía con fuerza en el pecho; odio, ira, miedo y una furia asesina me recorrían las venas en ese momento. Al llegar a su oficina, empujé la puerta sin llamar.
Victoria levantó la vista de sus papeles con una leve sonrisa. «Dalma, cariño, ¿a qué se debe esta visita repentina?».
No perdí tiempo en cortesías. «Marc