Capítulo 146
Punto de vista de Violet
Las montañas no me asustaban.
El silencio sí.
Se colaba por la noche, deslizándose entre las respiraciones, instalándose en los espacios donde antes habitaba la certeza. Las instalaciones eran seguras, demasiado seguras. Acero, piedra, hombres con armas y ojos que nunca dormían. Sin embargo, cada momento de silencio se sentía como la pausa antes de que finalmente se rompiera la respiración contenida.
Amelia dormía contra mi pecho, cálida e increíblemente pequeña. Me senté en el salón reforzado con vistas al valle, envuelta en una manta que olía ligeramente a Enzo. Afuera, la nieve caía en perezosas espirales, suavizando el mundo irregular en una paz engañosa.
La mecí suavemente, contando sus respiraciones.
Uno.
Dos.
Tres.
Querrán a Amelia.
El pensamiento no me abandonó. Simplemente me dio vueltas, esperando.
"Deberías descansar".
No me giré. Ahora conocía los pasos de Enzo: mesurados, controlados, con el peso de la autoridad incluso cuando intenta