Mundo ficciónIniciar sesiónPasaron varios días. A Alfredo le pedí un tiempo. Quizá por qué diablos no se lo tomó a mal y sin embargo no valoré aquel gesto. Me llamaba todos los días por teléfono para preguntarme por Santi principalmente. Decía que me amaba también, que todo lo que estaba ocurriendo le había servido de lección y onda lo típico, que nunca más iba a ocurrir. Me preguntaba si podía venir a ver al ni&nti







