Sofía parecía ser una víctima, acusando con lágrimas a Marina por haberla maltratado.
En la escuela, esta táctica podría haber despertado cierta simpatía, pero aquí no era así. Todos los presentes eran veteranos del sector, con una vasta experiencia acumulada a lo largo de los años. Los intentos de manipulación de ella no tuvieron ningún efecto. La gente simplemente disfrutaba del fabuloso espectáculo, sin tomar muy en serio sus palabras. Solo Sofía parecía creer que podía ganarse la confianza