⸻
El aire estaba impregnado de humedad, pero ya no caía lluvia. Las nubes se deslizaban lentamente sobre los árboles, dejando pasar rayos de luz dorada que hacían brillar las gotas suspendidas en las hojas. Ciel se dejó caer sobre una roca cubierta de musgo, exhalando un suspiro largo.
Por fin… un poco de paz.
El helado de chocolate que había conseguido en el pequeño pueblo al pie de la montaña comenzaba a derretirse. Lo observó un instante, divertida; aquella era la primera cosa dulce que prob