Capítulo 43
Aunque quería volver a su habitación e intentar hablar con ella, decidió dejarla pensar sola; era una bendición que no hubiera tomado pastillas, aunque él había visto el frasco en la cómoda.
Alessa, por su parte, ya estaba frente al espejo secándose las lágrimas e intentando disimular el enrojecimiento con colirio.
Marco se sorprendió cuando la vio entrar, como siempre con su timidez y timidez. Esta vez no entró de forma provocativa, sino de forma sencilla con su camisón corriente