Parte 4. Capítulo 34. Mi refugio
Al llegar a una bifurcación, Mary se extrañó al verlo tomar otro sendero de tierra, franqueado por espesa vegetación.
A varios metros se toparon con un portón abierto, que él cruzó sin detenerse. Ella redujo la velocidad, sin saber por qué él entraba en aquella propiedad.
Llegaron a un enorme patio salpicado de plantas frutales y adornado en cada rincón con pequeños jardines llenos de color.
Al fondo se divisaba una casa de una planta, amplia, de paredes de ladrillo rústico y techo machihembrad