Parte 4. Capítulo 22. Perdóname
Las nuevas emociones que palpitaban en su pecho y el aroma dulce que ahora llevaba enlazado a sus fosas nasales, ayudó a Deibi a ubicarla con facilidad.
Mary se había refugiado en uno de los bares del pueblo, sentándose en una mesa apartada del bullicio de los pescadores que habitualmente acudían al negocio para descargar tensiones mientras bebían un trago de cocuy de penca y jugaban al dominó.
Caminó hacia ella sabiendo que lo había presentido, a pesar de que no le dirigió ni una mirada.
Sus o