Parte 3. Capítulo 10. Enfrentamientos
Se marchó sintiendo su pecho apretado por la rabia que lo embargaba. No sabía qué le ocurría, pero sus emociones, que antes habían sido la más serenas y racionales del grupo, ahora parecían una caldera en ebullición estando a punto de hacer implosión.
Si no se calmaba sería un peligro para todos. Sobre todo, para ella.
Una hora después salía de la casa del líder acompañado por uno de sus hermanos.
—Baudilio me entregó todo el material que tenía sobre los niños perdidos —notificó Albert y le mos