Parte 2. Capítulo 31. El secreto
—Que pedazo de imbécil es este tipo —expresó Jesenia con irritación y caminó con altivez hacia la escalera.
Isabel la siguió con el atado de hierbas apretado en un puño. El sujeto lo único que hizo fue ponerla más nerviosa.
Descendió las escaleras detrás de su amiga y al llegar a la planta baja no pudo evitar dar una mirada hacia la cocina. En esa oportunidad, la puerta se encontraba más abierta. Las voces que salían de allí se oían con mayor nitidez.
—Sus órdenes fueron entrar hoy a La Costa.