CAPITULO 310
Jorge enseguida comenzó a marearse. Si no hubiera estado sentado todo ese tiempo, sus piernas se hubieran cedido y se hubiera caído al suelo. Nunca había estado tan arrepentido. Se arrepentía de haber hecho esa promesa estúpida.
«¿Por qué demonios acepté sentar posición de forma pública contra Daniel?».
Si Jorge hubiera sido honesto de verdad, muchos le hubiera ayudado y protegido. Sin embargo, la situación en ese momento hizo que él fuera el objetivo.
«¡Estoy acabado!».
Uno