De inmediato, Paola soltó una risa burlona. “¡Qué mujer más estúpida! ¡Te vería haber elegido la otra opción!”
Mientras gozaba una sonrisa, les ordenó a los guardaespaldas que abrieran la puerta.
“Como has elegido darle de comer al perro, será mejor que no me culpes cuando te muerda”
“Ve, ¡Dogui! La comida está allí”, dijo Paola después de desatar a Dogui.
El pitbull se acercó a Belén despacio, con gruñidos bajos y feroces, como si la mujer fuera su presa.
“Ay, maldición, esto no es buen