Belén se enderezó y sacó su teléfono del bolsillo a la velocidad de la luz.
«¿Es un mensaje de Daniel? ¿Al fin tiene tiempo de responder mis mensajes?».
En ese momento, tenía una mezcla de ira y felicidad, pero, para su pensar, era un mensaje del grupo de chat de sus compañeros de clase, no era de Daniel.
“Todos tienen que regresar a clases antes de las seis. Olvido retirarse o faltar a clase"
Era bastante evidente que la última oración iba dirigida a alborotadores como Jaime y ella. Al ver