—¿Por qué deberíamos hacerlo? Sacamos buenas calificaciones y nos ganamos nuestros asientos de manera justa. ¿Por qué deberíamos dejar que nos quiten el lugar?
—Tiene razón. ¡Esto no es justo, señor Burgos!
Rita apretó los puños y estuvo a punto de perder el control y quejarse como los demás, pero Eva la interrumpió.
—Señor Burgos, ¿aceptó algún soborno de Belén? — gritó ella—. ¿Por qué ella recibe un trato especial mientras que el resto de nosotros estamos obligados a cumplir las reglas?