Capitulo 8.
Perspectiva de Elena
El trayecto de vuelta fue un silencio sepulcral que solo se rompía por el motor del auto. En cuanto cruzamos el umbral del ático, Alessandro cerró la puerta con una fuerza que hizo vibrar los ventanales de la estancia. Se quitó el saco y lo arrojó sobre el sofá, dándose la vuelta para encararme con los ojos encendidos.
—¿Tienes alguna idea de lo peligroso que es ese antro? —su voz era un látigo de autoridad—. Está lleno de lo peor de Nueva York. Una mujer tan i